Venezuela traslada a ejecutivos petroleros a una cárcel más estricta después de que Trump recibiera al líder de la oposición


Unos días antes del Día de Acción de Gracias, Tomeu Vadell recibió una llamada telefónica convocándole a Venezuela para una reunión presupuestaria de la empresa petrolera Citgo que le había empleado durante más de 30 años.

Estaba seguro de que volvería a casa en Lake Charles, Luisiana... a tiempo para las vacaciones, su familia recuerda que pensó.

Eso fue hace más de dos años. Vadell y otros cinco ejecutivos del conglomerado petrolero con sede en Houston han estado detenidos en prisiones venezolanas desde entonces. El gobierno sudamericano los acusó de malversación de fondos y otros crímenes, pero autoridades de EE.UU los llaman peones, atrapados entre la batalla del presidente Nicolás Maduro por mantenerse en el poder y el esfuerzo de la administración Trump por derrocarlo.

Los Citgo 6, como se les conoce entre los partidarios y funcionarios de Estados Unidos, han tenido escaso acceso a asesoramiento jurídico, diplomático de Estados Unidos o a miembros de su familia. Han estado viviendo en condiciones espantosas, hacinadas y peligrosas, dicen sus familiares y abogados. Vadell ha perdido unas 80 libras debido al estrés y a la falta de alimentos, asegura su familia.

Citgo, que es propiedad mayoritaria de la empresa petrolera estatal venezolana Petróleos de Venezuela, ha suspendido los salarios de los hombres durante su detención, dicen sus familiares.

Y la semana pasada fueron trasladados a instalaciones más duras después de que el presidente Trump tratara con alfombra roja al líder de la oposición venezolana durante el discurso del Estado de la Unión.

Los abogados de los hombres - cinco son ciudadanos estadounidenses y el sexto es un residente permanente - dicen que fueron “atraídos” a la falsa reunión en Caracas donde hombres armados leales a Maduro los tomaron como moneda de cambio. Ellos niegan cualquier delito así como actividad política alguna.

El gobierno venezolano basa sus acusaciones en lo que afirma que fueron contratos ilícitos supuestamente firmados o redactados por los prisioneros. Maduro los ha calificado de traidores, aunque la traición no está incluida en los cargos formales. El gobierno se refiere a los seis como ejecutivos “venezolanos”, no estadounidenses. Los seis hombres nacieron en Venezuela pero han vivido en EE.UU durante años. Algunos tienen doble ciudadanía.

La gente familiarizada con el caso dice que hay esfuerzos entre bastidores para liberarlos. El vicepresidente Mike Pence ha hablado en su apoyo. Pero, frustrados por la falta de progreso, la familia de Vadell viajó a Washington esta semana, y el miércoles esperaba reunirse con funcionarios del Departamento de Estado, y posiblemente con el secretario de Estado Michael R. Pompeo, para pedir ayuda.

“Lo amamos y no lo olvidamos”, dijo Christine Vadell, de 28 años, sobre su padre, el vicepresidente de refinación de Citgo. “Pero no tenemos suficientes respuestas”.

Gabriela Zambrano, cuyo padre Alirio Zambrano fue arrestado junto con Vadell y los otros, dijo que la agonía de las familias se agrava por el misterio detrás de los motivos de los arrestos.

“Nos sentimos atrapados en algo que podría ser mucho más grande que nosotros”, dijo Zambrano, de 23 años y estudiante de medicina, desde su casa en un suburbio de Houston. “Nunca nos rendiremos”.

Alirio Zambrano, de 55 años, es vicepresidente y gerente general de la refinería Citgo en Corpus Christi, Texas. Su primer nieto, la nueva hija de Gabriela, fue bautizada recientemente sin él. Recurerda la comunicación con su padre poco después de llegar a Caracas en noviembre de 2017, diciendo que el tiempo era bueno y que la vería pronto.

Los otros ejecutivos detenidos son José Luis Zambrano (hermano de Alirio), José Pereira, Jorge Toledo y Gustavo Cárdenas. Cinco se convirtieron en ciudadanos estadounidenses hace años; Pereira es un residente permanente legal.

Sus partidarios creían que un gran avance podría estar en el horizonte luego de que a finales del año pasado cuando las autoridades venezolanas trasladaron a los hombres desde las celdas del sótano de una notoria prisión a una serie de casas privadas. Aunque los funcionarios se refirieron al traslado como “arresto domiciliario”, la detención siguió siendo muy restrictiva, con una vigilancia constante por parte de agentes de inteligencia en un entorno desconocido.

Aún así, las condiciones mejoraron y algunos esperaban que se vislumbrara el final de la prueba. Pero la política volvió a interferir.

Durante el discurso del Estado de la Unión del 4 de febrero, Trump sorprendió a la audiencia presentando como invitado especial a Juan Guaidó, el líder de la oposición a quien el mandatario reconoce desde enero de 2019 como el legítimo presidente de Venezuela. Al día siguiente, Trump recibió a Guaidó en el Despacho Oval.

En cuestión de horas, agentes de inteligencia venezolanos comenzaron a reunir a los ejecutivos de Citgo y los llevaron a una prisión llamada la Helicoide, un centro de detención conocido por la tortura y por haber empujado a los reclusos al suicidio, según los familiares y abogados de los hombres.

Tres días después, el fiscal principal de Venezuela, Tarek William Saab, anunció que iniciaría el juicio de los seis el 19 de febrero.

Elliott Abrams, el hombre clave de la administración para Venezuela, dijo que no podía decir con seguridad que la transferencia era en represalia por el tratamiento de Guaidó en Washington. Algunos de los partidarios de los ejecutivos, sin embargo, no tienen ninguna duda.

El abogado Jason Poblete, que representa a la familia Vadell, pidió a los funcionarios de EE.UU que hagan de Citgo 6 una prioridad.

Trump ha afirmado que la liberación de las personas a las que se refiere como “rehenes” es un objetivo principal de su gobierno.

“Estados Unidos pide la liberación inmediata de estos seis individuos”, dijo Pence el año pasado después de reunirse con algunos de los familiares en la Casa Blanca. “Por supuesto, reconocemos que nada de eso ocurrirá mientras Nicolás Maduro siga en el poder”.

Los abogados de los Citgo 6 argumentan que incluso bajo la ley venezolana, una persona no puede ser retenida durante dos años sin juicio.

Pero no hay señales públicas de que Maduro vaya a ceder. El martes, Guaidó, que voló desde Venezuela a EE.UU y Europa el mes pasado en desafío a la prohibición de viajar impuesta por Maduro, regresó triunfante a Caracas y, a pesar de los temores de ser arrestado, pudo volver a casa.

El destino de los Citgo 6 permanece en el limbo.

“Día 809: Nuestro querido padre sigue en el Helicoide de Venezuela. Están en un espacio pequeño, sin aire acondicionado, y con sólo un cubo de agua para bañarse”, otra hija de Vadell, Verónica Vadell Weggeman, twiteó el sábado.

“Día 810: No hay noticias de nuestro padre. El silencio nos está matando. ¡¡Pedimos a todas las partes involucradas que POR FAVOR ayuden a traerlo a él y a sus compañeros de trabajo a casa!!”, añadió el domingo, etiquetando a Trump, Pompeo y otros altos funcionarios y miembros del Congreso.

Las familias han estado manteniendo a los presos enviándoles comida, medicinas y otros suministros, usando amigos y otros contactos que aún están en Caracas. Aunque Citgo suspendió los salarios de los hombres después de su arresto, proporciona a las familias un estipendio, dijeron los parientes.

En una declaración, Citgo agradeció los esfuerzos del gobierno de EE.UU para liberar a los hombres. “Seguimos apoyando a las familias de los detenidos”, dijo la empresa. “Citgo cree que la detención de estos hombres viola sus derechos humanos fundamentales, incluyendo el derecho al debido proceso bajo la ley. Rezamos por su seguridad, y por sus familias mientras lidian con todos los desafíos que presenta esta larga separación de sus seres queridos”.

Venezuela tiene las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. Pero a medida que el país ha descendido en el caos económico y político, la producción de petróleo se ha desplomado. Citgo es la subsidiaria estadounidense del monopolio petrolero estatal de Venezuela, PDVSA, y como tal es el activo más valioso de Venezuela en el extranjero.

Pero ahora está atrapado en un tira y afloja sobre quién tiene acceso a sus ganancias. Citgo rompió los lazos con Venezuela después de que Washington impusiera sanciones a PDVSA el año pasado, y Guaidó nombró una nueva junta directiva. Pero Maduro sigue afirmando su autoridad sobre la empresa, que es la octava refinadora más grande de EE.UU.

Las familias de Citgo 6 no son optimistas en cuanto a que la fecha del juicio del 19 de febrero resolverá su calvario. Más de una docena de comparecencias programadas previamente en el tribunal fueron canceladas abruptamente sin explicación, y los abogados dicen que aún no han visto ninguna prueba real en el caso. La justicia venezolana, dicen las familias, ha sido una parodia.

“Esperamos que los corazones correctos se conmuevan por nuestra difícil situación”, dijo Gabriela Zambrano, “y que los hombres vuelvan a casa”.

El corresponsal especial Mery Mogollon en Caracas, Venezuela, contribuyó a este informe.

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